“La educación está en crisis y no soporta más parches”

La Es*ela Nueva Juan Mantovani *mplió tres décadas de vida en Córdoba. Su rector, Gregorio Germán, reflexiona sobre la historia y los logros de esta experiencia innovadora.

Por Redacción LAVOZ

La democracia re*perada llevaba apenas tres meses de andar *ando asumió el desafío de consumar su sueño de fundar una es*ela que ayudara a superar la disociación que percibía (y lo desvelaba) entre educación y vida.

El afán de John Dewey, de Johann Pestalozzi, de Adolphe Ferriére, de María Montessori, de Roger Cousinet y de Jean Piaget, entre otros pedagogos que lo deslumbraron, era también el suyo: plantear cómo la educación debe enseñar a resolver problemas y no a repetir conceptos de memoria.

En 1984, junto a un grupo de pedagogos, abrió las puertas de una casa pequeña ubicada en Fernando Fader al 3800 del Cerro de las Rosas para recibir a 30 niños. Así nació, hace 30 años, la Es*ela Nueva Juan Mantovani.

“La inauguramos en conjunto con un jardín maternal que se llamaba ‘La Tortuga Huga’. El inicio estuvo signado por la incertidumbre porque no sabíamos qué iba a suceder, qué apoyo conseguiríamos. Fue muy duro el comienzo”, trae a la memoria Gregorio Germán, fundador del proyecto y rector de esa institución educativa desde el primer día.

Dice que la pasión por la educación lo acompaña desde la época en que *rsaba el se*ndario en la Es*ela Manuel Belgrano. “Entonces había en Córdoba un movimiento importante de renovación pedagógica, aunque sólo unas pocas es*elas trabajaban con la idea”, re*erda. Era apenas un destello local de lo que fuera en el mundo la Liga International pour l’ Education Nouvelle.

Esta expresión pedagógica proponía un modelo de educación basado en la práctica, la vitalidad, la participación democrática, activa, colaborativa y motivadora.

“Dolores” del crecimiento

*ando abrimos la inscripción en el ‘85 se anotaron 400 alumnos y al año siguiente duplicamos esa cifra”, *enta Germán, titular de la cátedra de Pedagogía de la Es*ela de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Córdoba.

El crecimiento ostensible de la población estudiantil planteó la necesidad de conseguir más espacio y replantear el presupuesto. La es*ela se mudó entonces a avenida Gauss esquina Avogadro y se extendió luego a recta Martinoli 9150.

“En los ‘90 completamos lo que se llama ‘crecimiento vegetativo’, con alrededor de mil alumnos”, apunta.

“Nacemos con ansias de aprender. De aprender para crecer, para ser mejores personas”, plantea como certeza. “Pero los procedimientos educativos muchas veces obturan el deseo de conocer porque el conocimiento se presenta fragmentado, descontextualizado, cerrado. Como un sistema fijo de creencias que anulan la capacidad de pensar”, reprocha.

–¿Cómo ve a la educación en Argentina?

–La educación está en crisis y no soporta más parches. Pero la situación de crisis supone una oportunidad de cambio y debe ser *alitativo. El principal problema de la educación es el desen*entro entre la pedagogía, la es*ela y la educación. Y para superar esa disociación es necesario introducir la noción de proyecto pedagógico a la es*ela, que atiendan los nuevos requerimientos sociales y partan del deseo de saber para crecer de los alumnos.

Como balance de los 30 años, Germán dice que “este proyecto superó ampliamente las expectativas. Jamás pensé que íbamos a tener semejante nivel de apoyo de tantas familias cordobesas”. Hoy, la Es*ela Nueva Juan Mantovani *enta con alrededor de 1.300 alumnos, 200 docentes y 28 profesionales en tareas directivas.

La propuesta germinó hace 30 años en una casa de barrio y sigue proyectándose como una luz intensa que alumbra el mismo sueño que entonces. El de siempre.