El espacio del arte en la escuela

El debate sobre el lugar del arte en la escuela no debería remitirse sólo a las materias mal llamadas especiales.
Por Gregorio Germán*

El debate sobre el lugar del arte en la escuela no debería remitirse sólo a las materias mal llamadas especiales –sus horarios y límites definidos–, las cuales son tratadas como cualquier otra materia con sus días, sus dos o tres horas semanales en un horario competitivo.

No se trata sólo de más horas adicionales para el arte, agregando meramente horas de teatro, cerámica, títeres, música, periodismo, expresión literaria, plástica, fotografía, carpintería, cine, etcétera, que se sumen en una yuxtaposición de los ya fragmentados contenidos curriculares tradicionales.

Proponemos un nuevo enfoque pedagógico, que en base a la metodología de proyectos, articule las diferentes áreas, integrando las experiencias estéticas en el plano vivencial-concreto del conocimiento.

De manera que el criterio estético atraviese toda la actividad escolar. Es decir que el arte viva en la escuela, en su cultura pedagógica, en su expresión creadora, como uno de los ejes principales de la educación.

Formación emocional

Las disciplinas estéticas deben dejar de ser un adorno decorativo del sistema escolar. La marginación constante de todo lo vinculado con el arte es un hecho real en la escuela.

Este triste papel decorativo tiene sus fundamentos en una escuela verbalista, enci­clopédica, que se sostiene en una concepción fragmentada y unilateral de los sujetos que aprenden.

El hombre es una totalidad única e irre­petible, pero la escuela produce individuos fragmentados, poniendo el acento en el desarrollo unilateral de la mente, subestimando la formación emocional y corporal.

Esta limitación de la formación emocional contribuye a la deshumanización del hombre y coloca a la humanidad cada vez más en situaciones de riesgo para su propio bienestar e incluso su propia existencia.

Pero también la sociedad presiona a la escuela en este sentido, dado que supone que lo importante son las disciplinas científicas, principalmente lengua y matemáticas subvalorando 
las demás áreas.

Desde el nuevo enfoque basado en una pedagogía por proyectos, consideramos la educación por el arte integrada a las disciplinas científicas y como superadora de la educación artística tradicional.

Propiciar lo creativo

Los fundamentos de la educación por el arte ubican al arte como medio para promover las capacidades creadoras.

No se propone formar artistas sino lograr procesos de aprendizajes integrales ampliando las posibilidades receptivas y expresivas de los alumnos.

La escuela tradicional, basada en la educación artística, sigue considerando a los alumnos como adultos en miniatura y valorando a las producciones con criterios artísticos.

Desde la educación por el arte no interesa tanto el resultado estético de la obra que se produce, lo relevante no es el juicio valorativo estético-universal del producto, sino que se logre utilizar los múltiples lenguajes que complementan las formas verbales.

Expresar sensaciones, es decir la emocionalidad, aquello que no puede expresarse 
con palabras, y, es posible a través del arte. Actividades expresivas en las cuales “se dice” no sólo lo que se piensa sino también lo que 
se siente.

La escuela debe ser creativa en su totalidad y propiciar lo creativo en todas las actividades a través de una educación activa e integral.

*Rector fundador de la Escuela Nueva Juan Mantovani, profesor de pedagogía en la UNC